ALA 1 – 4 RM: Con Kroos y Luca se vuela mejor

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Si Toni (Kroos) y Luca (Modric) juegan, el Madrid vuela mejor. Como su patrocinador pero jugando al fútbol. Ante el Alavés, los dos, alemán y croata, jugaron de inicio y además con todas las luces encendidas durante un primer tiempo fabuloso de ambos. Acompañados del trabajo y un gran cabezazo de Casemiro, de un doblete de Benzema y del despertar de la fuerza de Hazard, los de Bettoni se impusieron sin problemas (1-4) al equipo babazorro. Sin demasiada oposición, el partido no pasará a la historia, pero al menos el regusto amargo de las dos últimas derrotas y de los dos títulos perdidos es ya menor.

No es la aerolínea que opera en la camiseta del Real Madrid, es mucho más que eso. Es motor y chasis, cuerpo y alma. Un alemán, Toni Kroos, largo como un termómetro y juguetón como un satisfyer. Cuando se junta con su colega Luka, Modric, pasan cosas y todas buenas para esos chicos que visten de blanco. Si encima el colega fortachón, Casemiro, decide apuntarse a la fiesta en ataque y en defensa cerrar la verja y que no juegue nadie más, el Madrid vuela. Con ellos tres a toda pastilla, el Madrid tritutó al Alavés en una primera parte primorosa, pese a que a los de Bettoni (sustituto en el banquillo del covídico Zidane) tardaron quince minutos y un susto antes de entrar en el partido.

Porque el Alavés, motivado por su Centenario, salió agresivo, pintón y optimista. Con una presión alta bien dibujada, aprovechó los problemas de la defensa madridista para sacar el balón jugado (Lucas Vázquez, Varane, Militao y Mendy serán lo que tengan que ser, pero bailarinas del Bolsoi con el balón en los pies desde luego no lo son) para impedir que los blancos se desplegaran hacia campo contrario. Martín Aguirregabiria dispuso de una ocasión pintiparada para adelantar a los babazorros… pero lo que realmente supuso fue el toque de corneta para el actual campeón de Liga.

Kroos se incrutó entre Varane y Militao, con Modric bien cerca y Casemiro yendo a presionar más arriba. Al minuto de la ocasión alavesista, Benzema se encontró con el poste. En el córner que sucedió a esa jugada, el centrocampista brasileño conectó un cabezazo inapelable para hacer el 0-1 y destruír moralmente al equipo local. Más aún cuando Kroos decidió que él iba a ser el jefe. Tic, en corto. Tac, entre líneas. Toc, pase al pie a 45 metros. Modric sacaba la escuadra y cartabón para descerrajar pases interiores como quien unta mantequilla derretida en una tostada. Era cuestión de tiempo.

Y fue justo antes del descanso. Con dos goles más para los blancos. Primero Benzema, asistido por Lucas Vázquez. Y luego, albricias, Hazard, tras un tremendo pase de Kroos. El belga por fin dejó algún destello de lo que fue en el Chelsea, aunque sigue teniendo pavor a encarar a un adversario. Una jugada en velocidad con pared con Lucas Vázquez que acabó con un remate excesivamente cruzado dejó la primera señal. Y luego, este tanto, el del 0-3, no desperdiciando un mano a mano y marcando el tanto sin despeinarse. Poco a poco, aunque año y medio parece demasiado poco a poco.

La segunda mitad fue otra cosa. El Madrid jugó como si se hubiera quitado una losa de encima y, tras el esfuerzo, necesitara tomar aire. Así que el Alavés, meneado por cambios desde el banquillo, comenzó a achuchar. Era su Centenario y el orgullo obliga. Así que apretó. Lucas Pérez fue un incordio, aunque fue Joselu, Joselu Mato, el antiguo forofo del Santiago Bernabéu y canterano madridista, el que marcó con un tremendo testarazo el 1-3. El delantero hispanoalemán, cuñado de Dani Carvajal, no falla a su cita con el gol contra el Madrid. Tiene imán.

Achuchó el Alavés, con el Madrid mucho más comedido en ataque (los cambios de Bettoni a lo largo de este segundo parcial contribuyeron a ello) pero lanzando latigazos que de cuando en cuando castigaban al cuadro local. En una de esas, un buen pase de Modric lo controló en banda izquierda Benzema, condujo, recortó para acomodarse y fusiló a Pacheco. 1-4. El intento de revolución babazorro había sido abortado, aunque el partido se endureció innecesariamente en el tramo final mientras Hernández Hernández no se enteraba de por dónde soplaba el aire y no lograba enderezar el rumbo del partido.





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