El Madrid se queda sin pólvora

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El Real Madrid volvió a pinchar en LaLiga, en su atropellada visita a El Sadar, con un empate ante Osasuna (0-0) que evidenció que los males blancos se concentran de mediocampo en adelante. Con Ramos en velocidad de crucero, Varane sanando sus heridas mentales tras Mánchester y recuperadas las ausencias médicas en la zaga, la parcela defensiva ya se asemeja a la del post-confinamiento, con esa seguridad que fue la base del título de Liga. Sólo tres goles recibidos en los últimos nueve duelos dan fe de ello. El problema asoma a la hora de dañar al rival.

Frente a Osasuna, el Madrid fue un quiero y no puedo en ataque: ocho disparos en total, sólo uno entre palos (obra de Asensio, el más afilado de los delanteros blancos) y dos tantos marcados y posteriormente bien anulados, ambos por fuera de juego de Benzema. El francés, en un nuevo conato de sequía (lleva tres partidos sin marcar), se mostró desconectado del juego blanco y superado por la rigurosa zaga rojilla, impecable para inhabilitarle con un simple paso adelante.

Escudo/Bandera Real Madrid

Es el tercer partido de 18 en Liga en que el Madrid se va sin anotar; el cuarto de 24 si se cuenta también la Champions. Y empieza a ser una tónica demasiado habitual para un equipo que, entre el final de la temporada 2015-16 y el inicio de la 2017-18 (en medio estuvo, completa, la 2016-17), acumuló 73 partidos seguidos marcando. Estaba Zidane en el banquillo y varios de los actuales integrantes de la plantilla también lo vivieron, pero eran otros tiempos, cuando Cristiano inflaba las estadísticas madridistas con su voracidad imparable.

Un Madrid con Cristiano, otro sin él

Van ocho partidos con 0-0 final y 15 sin anotar en los 86 encuentros de la segunda etapa de Zidane al frente del Real Madrid (el 17%); en la primera etapa, con casi el doble de partidos (149), apenas fueron tres 0-0 y 9 duelos sin ver portería (apenas el 6%). El resultado del bajón, directamente relacionado con la marcha de un Cristiano que promedió 50 goles por temporada en el Madrid (450 tantos en nueve cursos), es que el Madrid apenas ha anotado 30 tantos en los 18 partidos de Liga que ha jugado hasta el momento (1,7 por encuentro de promedio). Desde 2007, es el segundo peor dato blanco tras 18 jornadas, sólo superado por los 26 goles de la 2018-19; precisamente, la primera temporada tras la venta de Cristiano a la Juventus…

Hazard, durante el Osasuna-Real Madrid.

En 2017 (el año natural) el Madrid marcó 156 goles; en 2018 fueron 142 (Cristiano participó hasta junio); en 2019, 100 clavados; y en el 2020 que se acaba de marchar, 91, la peor cifra desde 2005. La producción ha caído en tres años más de un 40% y en el corto plazo, el Madrid añora aquello que Ancelotti dijo sobre Cristiano en su momento: «Cuando juega, es como si empezáramos 1-0. Suena a broma, pero es la realidad». Sabía Carletto de lo que hablaba, pues el Madrid anotó 1.385 goles en 503 partidos con Cristiano en la plantilla, 2,7 por partido de promedio; y desde que se fue, han sido 241 goles en 136 partidos, 1,8 de media. Casi un gol menos (0,9), aquel que decía Ancelotti y que el Madrid sigue buscando a las puertas de un nuevo título: la Supercopa.

Mengua el gol en el Real Madrid, en el que los medios hacen todo lo que pueden y los delanteros necesitan mejorar, y mucho: 15 de esos 30 goles han sido obra de atacantes (ocho de Benzema, dos de Lucas y Vinicius y uno de Asensio, Mariano y Hazard), 10 de centrocampistas (tres de Modric, Valverde y Casemiro y uno de Kroos), dos de defensas (ambos de Ramos) y los tres restantes, en propia portería. Los ocho tantos de Benzema tras 18 jornadas saben a poco en un candidato al título que las pasa canutas para golpear al contrincante.



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