Filomena no tuvo la culpa

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Triste empate. Lo mejor de este tormentoso y ‘filomenizado’ 9 de enero es el chiste que corrió por las redes sociales antes del tedioso partido de Pamplona: “Ya lo dijo mi padre. Antes verás a gente montando en trineo en plena Castellana que al Atleti levantar una Champions”. Pero las risas inevitables por el ingenioso tuit se me difuminaron con el partido-tostón que el vigente campeón firmó ante un combativo Osasuna que apenas inquietó a Courtois. Un Madrid que en ataque es como un volcán inactivo. Posesión estéril, aburrida, parsimoniosa. Hasta eché de menos el público caliente de El Sadar de los años 80, que provocaba que el Madrid tirara de orgullo y de coraje vikingo para plantar cara al ardor de los navarros. Hoy no hubo ni eso. Pocas faltas, ni un mosqueo con el rival y todos viendo lo bonito que es ver nevar como si fuese una postal. Y así acaban cuatro puntos extraviados en Elche y Pamplona. Ojo al dato si quieres ganar la Liga.

Escudo/Bandera Real Madrid

LaLiga Santander

*Datos actualizados a fecha 9 de enero de 2021

Chapeau, Osasuna. Hay que felicitar a los 40 operarios de Osasuna que trabajaron incansablemente durante 24 horas para salvar el espectáculo, a pesar de que la nevada apretó desde el mediodía. Lógicamente el césped no fue la alfombra de Valdebebas, pero comparado con los campos embarrados que un servidor vio de niño se puede decir que El Sadar era una alfombra, que acabó siendo casi rojilla por el buen empeño del equipo de Arrasate a medida que fue transcurriendo el partido.

Nieve y más nieve. El sabio refranero nos dice que “año de nieves, año de bienes”. Y también añade que “con nieve en enero no hay año austero”. Quise positivizar así, al menos futbolísticamente, lo ocurrido con Filomena. Pero mi gozo en un pozo. Cierto que las cuatro horas que pasaron el viernes los pupilos de Zidane metidos en el avión en Barajas bajo la tormenta, por gentileza de Aerolíneas Tebas, no ayudó a que este viaje a Pamplona fuese lo esperado. Pero también es cierto que las gestas de los grandes hombres aparecen cuando las dificultades crecen. Yo ya vi de chaval al Madrid ganarle 3-0 a Las Palmas en el Bernabéu con un hat-trick del eterno Juanito. Cuando te pones la camiseta del Real Madrid no hay excusas. Y más cuando vienes de una semana de descanso sin partidos intercalados. Definitivamente, el spa de Valdebebas no le sienta bien a este equipo…

Hazard, regulín. En la Premier le vi decenas de veces lucir su talento, su velocidad y su añorado uno contra uno en esas noches de agua nieve en Stamford Bridge en las que se le veía como pez en el agua, incluso en el hielo. Por eso me esperaba una versión más lustrosa del belga en su primera titularidad tras su enésima lesión. Y mira que Zidane protege al belga. Pese a su partido plomizo e insustancial prefirió cambiar primero a Asensio, que llevaba unos partidos de fábula. El balear se fue molesto y con razón. Zizou le dio una palmadita en el banquillo para consolarle. Pero eso sólo son formalismos que esconden una triste realidad. Hazard, a sus 30 años recién cumplidos cuando llegó al Bernabéu con 28, está a años luz del fichaje de 100 millones con el que soñó toda la afición. Eden, seguimos esperándote.

Recordatorio. Pese al fiasco no me olvido de los madridistas de Cataluña, unos héroes para mí. Rindo homenaje a Miguel González Bueno, que a sus 91 años se nos ha ido para siempre después de liderar en Mataró y El Prat varias generaciones de vikingos irreductibles en un territorio donde no ser culé es un acto de fe. Y no me olvido tampoco de los merengues que se quedaron varados durante horas en la carretera por culpa de Filomena. Esa gente se merecía otra imagen de su tropa.



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