La vieja guardia madridista hace los deberes

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Dos semanas de malas noticias se cerraron en Mendizorroza, donde el Madrid jugó bien en el primer tiempo y goleó. Se había bloqueado en los dos aspectos, con empates, derrotas y eliminaciones en la Copa y la Supercopa. Regresaron los rumores y la crisis se profundizaba en la Liga, donde el Atlético cabalga con paso seguro. El Madrid no se podía permitir otro patinazo. Frente al Alavés estuvo a la altura de las circunstancias.

Zidane se quedó confinado en casa, recuperándose de la COVID-19, pero persistieron sus ideas en la alineación. Sus veteranos no tienen descanso. Modric, Kroos, Casemiro y Benzema son los mejores. No tienen sustitutos a su altura y se exprimen en un calendario infernal, sin descanso, con un alto riesgo de lesiones musculares. Carvajal y Rodrygo son un ejemplo del castigo que supone una temporada tan comprimida.

Al Madrid se le ha quedado una plantilla corta, achicada además por las cesiones de Jovic al Eintracht y Odegaard al Arsenal, no sin alguna polémica. Reducido en número, el equipo depende más que nunca de la categoría de su vieja guardia y también de su resistencia a la fatiga. La Copa de Europa comienza a asomar por el horizonte, peso añadido para el equipo, que no se puede descuidar. Camina por terreno incierto.

Casemiro le arregló la vida al Madrid con el temprano primer gol. El efecto sobre el equipo fue inmediato. En el Alavés, también. Comenzó con buen ánimo y tres remates, producto de errores defensivos o descuidos del Madrid, que tenía la cabeza en Alcoy. Una tremenda jugada de Modric y Benzema avisó de la recuperación, concretada inmediatamente después por el cabezazo de Casemiro.

El brasileño ha adquirido las buenas costumbres de Sergio Ramos. Marca más goles de los que generalmente corresponden a un medio centro, trascendentes la mayoría de ellos. Casemiro es jugador de primeros goles. Ha marcado cuatro en esta Liga y su tanto en Moenchengladbach, cuando el partido se le iba por el sumidero al Madrid, fue decisivo para proseguir en la Copa de Europa. Casemiro repite, en definitiva, el patrón de las anteriores temporadas. Los 30 minutos finales del Madrid en el primer tiempo fueron excelentes, favorecido por el desorden y las concesiones del Alavés. Eligió un mal día para decepcionar: la fecha del

Centenario del club. Modric y Benzema se dieron un festín. Con 35 años, Modric parece un chaval. Recorre el campo como un maratoniano y juega como los ángeles. Dio un recital de grandes pases. Benzema completó algunos de ellos con elegancia, picardía y grandes remates.
Modric y Kroos dirigieron al Madrid más suelto de las últimas semanas. Hazard y Asensio se integraron en el circuito de distribución, donde nunca falta Benzema. No encontraron mucha resistencia, o al revés: disolvieron fácilmente la oposición del Alavés. Zidane lo vio desde casa. Respiró en una semana de críticas y sospechas. Reapareció por aquí y por allá el nombre de Mourinho, señal de alarma para Zidane o cualquiera que ocupe el banquillo del Madrid. La alarma se apagó en Mendizorroza, hasta nuevo aviso.



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