Supercopa de España | Se busca Supercampeón

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Agustín Martín

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Andalucía acoge una nueva edición de la Supercopa española: Córdoba, Málaga y Sevilla serán las sedes que acojan los partidos donde Real Madrid, Barcelona, Athletic y Real Sociedad pelearán por llevarse este torneo…

La Supercopa vuelve a España. Tras dos años en la que ha visitado países cercanos como Marruecos (allí se disputó la edición en agosto de 2018) y ha vivido el exotismo de Arabia Saudí (se celebró la edición de 2019, jugada en enero de 2020), será Andalucía quien acoja esta nueva edición. La pandemia del Coronavirus ha hecho que esta edición vuelva a disputarse en territorio nacional abriéndose un paréntesis en la experiencia saudita (la RFEF formó un acuerdo de tres años de duración). Y serán tres las ciudades andaluzas que acojan esta final a cuatro: Córdoba, Málaga y Sevilla.

De esa manera, cuatro equipos pelearán por hacerse con un hueco en la final que se celebrará en el estadio de La Cartuja en Sevilla el próximo día 17: son el Real Madrid, ganador de la pasada Liga y vigente campeón del trofeo; el Barcelona, actual subcampeón de Liga, y los dos finalistas de una Copa que aún no se ha celebrado: el Athletic Club y la Real Sociedad.

Así las cosas, los de Zidane defenderán el título primero ante el Athletic Club. Madridistas y rojiblancos se medirán en el estadio de La Rosaleda, escenario en el que los blancos conquistaron la Liga en 2017 el jueves 14 desde las 21:00 horas (#Vamos). Curiosamente, se da la circunstancia de que será su primer enfrentamiento histórico en esta competición.

Precisamente, el Barcelona y la Real Sociedad buscarán su lugar en la final sevillana un día antes, el miércoles 13, en el estadio Nuevo Arcángel, en Córdoba (también a las 21:00 horas y emitido por el mismo canal televisivo #Vamos). Se da la curiosidad de que el conjunto donostiarra fue el primer campeón de la Supercopa en 1982… y el equipo azulgrana es el equipo con más títulos de esta competición, con 13 trofeos.

Un año más, la Supercopa está aquí. Cuatro equipos, tres sedes y tres partidos para decidir al campeón.

Carlos Forjanes

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El Real Madrid posee 11 títulos de la Supercopa en sus vitrinas. Es el segundo equipo con más trofeos, por detrás del Barcelona que tiene 13. Curiosamente, el Madrid no disputó las ediciones de 1986 y 1987 al no llegar a un acuerdo para disputarlas ante el Zaragoza (1986) y la Real Sociedad (un año después)…

Sin embargo, la primera victoria en la historia de la Supercopa pertenece a los blancos. Fue un holandés, Johnny Metgod quien decidió el primer encuentro de la historia de la Supercopa ante la Real Sociedad. Un partido que fue de todo menos un partido: hasta Alfredo Di Stéfano calificó al colegiado Enríquez Negreira como “Billy el Niño”: el árbitro sacó 12 tarjetas amarillas (una roja a Juanito por doble amonestación) y sacó un penalti a Bonet fuera del área. En la vuelta, los donostiarras le dieron la vuelta con un formidable 4-0.

Butragueño celebra su gol al Barça en la Supercopa de 1990.

No sería hasta 1988 cuando los blancos ganasen su primera Supercopa. Fue ante el Barcelona (precisamente ante los azulgrana han conquistado más de la mitad de las Supercopas que posee: seis). Los blancos se impusieron en los dos encuentros, abriendo una racha de tres títulos consecutivos. En 1989 se le adjudicó al haber ganado Liga y Copa, mientras que un año después, en 1990, los madridistas, alejados de la cabeza de la tabla y con Toshack reemplazado por Di Stéfano, dieron la campanada ganando en el Camp Nou (con gol de Míchel, un pisotón de Stoitchkov a Urízar y unos curiosos tocamientos de Hugo Sánchez: años más tarde diría que se estaba “acomodando las supercopas”) y una sonora goleada a los azulgrana (4-1 en el Bernabéu) con un espléndido gol de Aragón desde casi 45 metros a Zubizarreta. Fue el único título de La Saeta como entrenador blanco…

Otra gran alegría blanca fue la Supercopa de 1993. En medio de toda la gran época del Dream Team, los blancos se impusieron a los azulgrana en el doble partido. Días después de ganar, los de Cruyff golearon a los de Benito Floro con una manita dolorosa. En 2017, el triunfo de los blancos en el Camp Nou dejó sentenciado el título. La imagen de Cristiano empujando a De Burgos Bengoetxea, por la que fue sancionado con cinco encuentros de suspensión, dejó señalado al portugués. Previamente, para el recuerdo queda la Supercopa conquistada en 2008 ante el Valencia, en el que un Madrid con nueve jugadores (fueron expulsados Van der Vaart y Van Nistelrooy con empate a un tanto en el marcador), fue capaz de golear a los valencianistas en 10 minutos (el partido acabó 4-2). Igualmente, la imagen de Courtois deteniendo un penalti en la tanda final a Thomas en Yeda, queda en el imaginario madridista de títulos conquistado

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El Madrid rinde mejor cuando olfatea el metal del título, cuando ve el trofeo a pocos partidos vista

Con dudas. No hay otra manera de resumir el momento del Madrid. Pasó a octavos de la Champions con más apuros que nunca y en la Liga va dos pasos adelante y uno hacia atrás. Los pinchazos recientes contra Elche y Osasuna complican el título liguero y mucho tiene que mejorar el equipo de Zidane para sostener el esfuerzo continuado de perseguir al Atlético, poquito a poco cada vez más lejos. Pero esa es otra guerra. La Supercopa de España son dos partidos y el Madrid se deshizo recientemente en Valdebebas del Athletic (3-1), muy ayudados los blancos por la absurda (por innecesaria) roja que se ganó Raúl García. El Madrid rinde mejor cuando olfatea el metal del título, cuando ve el trofeo a pocos partidos vista. Por eso se volverá más peligroso en esta Supercopa y más con el enfado monumental de Zizou por el viaje a Pamplona en pleno temporal Filomena. El marsellés no suele agarrarse esos cabreos en público y ese fuego en las venas es peligroso para sus rivales. Al Madrid le falta gol como estructura organizada, pero le sobran futbolistas (Ramos, Benzema, Asensio…) que te la lían de manera individual a medio despiste que le concedas. El equipo tendrá una baja muy sensible, la del lesionado Carvajal, mientras que Courtois, que levantó por fin el vuelo precisamente con su gran Supercopa en Yeda (Arabia) el año pasado, ha de ser también imprescindible.

LA ESTRELLA: MODRIC

Es el futbolista más veterano del Real Madrid, por encima de Sergio Ramos, pero corre a sus 35 años como si fuera un Juvenil que tuviera que ganarse una convocatoria. Podría acostarse abrazado a su Balón de Oro de 2018 y dejarse llevar plácidamente hacia un retiro dorado, pero su espíritu competitivo no decae y para muchos es el MVP del Madrid en lo que va de temporada. Desde su suplencia en el Camp Nou no hay quien lo siente mientras termina de perfilar los detalles de su renovación por un año más, porque acaba contrato en junio. Es el más fino del ya clasicazo tridente de centrocampistas junto a Modric y Kroos y además le está metiendo la sal de los goles, como el de Ipurua o el del Martínez Valero. El mejor de la Supercopa en Arabia fue Fede Valverde. Esta vez, la vieja guardia ha tomado las riendas…

Juan Jiménez

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El Barça es el rey de la Supercopa de España. Con 13 títulos, el primero conquistado en la temporada 1983-84, nadie ha ganado más. Los azulgrana han cimentado su liderato en la última decada gracias a su aplastante dominio en LaLiga (ganó ocho de doce), que amplió en una competición que ha dejado algunas fotos para la historia, para lo bueno y para lo malo. Porque lo primero que viene a la cabeza cuando se habla de Barça y de Supercopa es el pisotón de Stoichkov a Urizar Azpitarte en la temporada 1990-91. El búlgaro fuera de sí, pisó al árbtro vasco. Fue expuldado y cumplió una larga sanción que no impidió que luego los de Cruyff ganasen LaLiga. También en la Supercopa, Aragón le metió un gol desde el centro del campo a Zubizarreta y hasta el Barça apareció deprimido después de la marcha de Neymar en el torneo de 2017. El Madrid lo castigó.

Neymar marcó en la Supercopa de 2013, contra el Atlético, su primer gol con el Barcelona.

Pero la mayoría de imágenes relacionadas con la Supercopa son felices en el Barça. La espectacular remontada contra el Sevilla en 2010, las victorias cómodas en 2006,2007, 2009, 2017, el primer gol de Neymar con la camiseta del Barça ante el Atlético de Madrid que le dio el título en 2013. Y, sobre todo, la eufórica imagen de la Supercopa de 2011, con un 3-2 memorable en el Camp Nou. Con la foto de Cristiano de rodillas tras el gol de Messi y el gol fnal del argentino desatando la euforia en el Camp Nou y la frustración en el Madrid, con una patada fuera de tono de Marcelo y el lamentale dedo de Mourinho en el dedo del recordado Tito Vilanova. Todo un collage de fotos que continuará este miércoles en Córdoba.

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El Barça ahora es más creíble, aunque nadie quiere lanzar las campanas al vuelo porque aún presenta debilidades

El Barça comparece en la Supercopa de España en el mejor momento de la temporada. Ha ganado tres partidos lejos del Camp Nou en una semana, cada vez de manera más convincente. Y exceptuando la defensa, donde se han multiplicado los problemas (sanción de Lenglet, lesión de Araújo…), ha encontrado un once fiable con Dest y Alba en los laterales, Busquets, De Jong y Pedri en el centro del campo; y un nuevo tridente (Messi, Griezmann y Dembélé). Este último ha encontrado cierta estabilidad sin las lesiones y Griezmann ha encontrado el gol. Los centrocampistas también han mejorado su versión. Busquets vuelve a dar sensación de estabilidad, Pedri, la gran sensación de la temporada azulgrana, mueve los hilos y De Jong pisa el área rival con peligro. Es un Barça más creíble, aunque nadie quiere lanzar las campanas al vuelo porque aún presenta debilidades. Faltas de concentración y, sobre todo, de calidad defensiva. Pero ha recuperado la efectividad que reclamaba Koeman de cara a la portería rival.

Un detalle nada baladí. El Barça llegará a la Supercopa en pleno proceso electoral en la institución. La campaña empieza prácticamente coincidiendo con el partido ante la Real Sociedad y la atención estará repartida en la ciudad. Sin embargo, los ojos estos días vuelven a mirar más al equipo, que emite ciertas señales ilusionantes que necesitaba una afición tocada.

LA ESTRELLA: MESSI

Con cuatro goles en los dos últimos partidos y las mejores sensaciones en más de un año. Se le ve cómodo en el campo, fino físicamente e implicado como desde principio de temporada. Y, además, con puntería. Con 34 títulos a su espalda (el jugador que más tiene en la historia del club), ha demostrado que aún tiene hambre y que nada le gusta que estar bien acompañado para poder ganar. Está encontrándose de nuevo bien rodeado por Busquets, Pedri, Alba, De Jong, Griezmann o Dembélé, y es ahí donde el argentino suele aparecer para poner el toque de calidad. Por primera vez muchos años después, Messi se quedó sin levantar ningún título en 2020. A estas alturas, cualquier copa le parece linda y deseada al Barça. Y al argentino. Ojo a sus registros históricos en la Supercopa de España. En 10 partidos, ha marcado 14 goles: seis al Madrid, cuatro al Sevilla, tres al Athletic y uno al Atlético. La Real, su próximo objetivo.

Alfonso Herrán

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El Athletic se proclamó campeón de Liga en 1983 y acabó con una sequía que se prolongaba desde 1956. Eso le permitió afrontar su primera Supercopa. Cayó ante el Barcelona, después de una derrota casi definitiva en San Mamés, por 1-3, aunque en la vuelta en la Ciudad Condal los leones rozaron la remontada: 0-1, tras marcar Endika en el minuto 3. La temporada siguiente el equipo de Clemente logró el doblete y se llevó la Supercopa por esa circunstancia, algo que no sucede en la actualidad. Solo el Madrid en 1989 alcanzó ese mismo honor. No le fueron muy bien las cosas en 2010, en una final a la que accedió tras caer en Copa de forma contundente ante el Barcelona, en Mestalla: 4-1. El conjunto culé logró el doblete y eso dio el billete a los bilbaínos, que cayeron en la ida por 1-2 y en el Camp Nou se quedaron sin opciones pronto: 3-0. El balance en la Supercopa es de 2-2, ya que en 2015, de nuevo por el doblete culé y el subcampeonato copero en términos rojiblancos, llegó el último título que se ha saboreado en Bilbao: un memorable 4-0, con ‘hat-trick’ de Aduriz, que no se olvidará jamás en San Mamés, puso la proa al éxito. La noche histórica se abrió con un gol desde medio ampo de San José. En la vuelta tampoco se perdió: empate a un tanto. En esta travesía por la Supercopa, Aduriz ha logrado cuatro goles, precisamente en esa última cita de 2015. Tiene los mismos tantos que Cristiano, que participó en 7 partidos, y sólo le superan Messi, Raúl, Stoichkov, Txiki y Kanouté.

ASÍ LLEGA

el aplazamiento del partido contra el Atlético por el temporal le ha dado a Marcelino un par de días extra para trabajar con el grupo

Si algo define a la actual temporada del Athletic es impotencia. O frustración. Se venía arrastrando desde la campaña pasada, con una derrota en casa ante el Leganés que arruinó las opciones europeas, y un colofón bochornoso en Granada, ya sin nada en juego. San Mamés no acababa de tragar a Garitano, y eso que llevó al Athletic a la final de Copa, aplazada para tratar de contar con público. Desde que comenzó esta temporada, ha ido de ultimátum en ultimátum, hasta que se rompió el cántaro. La directiva decidió cesarle tras el enésimo batacazo, esta vez ante la Real, el día de Nochevieja, pero como no pudo cerrar el papeleo con su sustituto, lo mantuvo ante el Elche, cuando resulta que el equipo hizo uno de los mejores partidos del año y ganó. Ha llegado Marcelino. Apenas ha tenido tiempo para poner su sello pero el aplazamiento del partido contra el Atlético por el temporal le ha dado un par de días extra para trabajar con el grupo. Se ha traído el 4-4-2, desterrando el 4-2-3-1 que ha estado vigente en Bilbao una década con Valverde, Ziganda y Garitano. Su primer apunte ante el Barça tuvo dos caras: inicio frenético con gol de Williams y demasiada debilidad defensiva después, precisamente la faceta más fuerte con Garitano. Promete divertir con su clásico juego vertical de robar y contraataque.

LA ESTRELLA: IÑAKI WILLIAMS

Iñaki Williams, en un entrenamiento del Athletic.

Alguna vez tiene que explotar el jugador mejor pagado de la plantilla. El nuevo sistema le favorece, porque va a tener mucho campo para desplegar su velocidad. Ante el Barça metió un golazo en una contra, con recorte y gran definición. La incógnita es quién será su socio en vanguardia. Raúl García le acompañó ante los culés el Día de Reyes. Lleva 175 partidos de Liga consecutivos, sin perderse ni una cita. Ha jugado todos en 2017, 2018, 2019 y 2020. El anterior jugador que sumó cuatro años fue Larrañaga con la Real (1988, 1989, 1990 y 1991). Va tras el récord de éste (202). Nico, hermano de Iñaki, ha sido citado en un par de ocasiones para entrenar con el primer equipo y cada vez está más cerca la coincidencia de ambos en la élite. Este año es el pichichi del Athletic junto con Muniain, ambos con cuatro tantos. Es el cuarto jugador de campo más empleado tras Íñigo Martínez, Capa y Muniain. Se contagió de COVID en pretemporada y solo se ha quedado fuera del once un partido, en el estreno ante el Granada. Tiene ganas de levantar otra Supercopa en Bilbao. Dispone de contrato hasta 2028 y firmó una cláusula récord en Bilbao de 135 millones de euros.

Roberto Ramajo

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La Real Sociedad tiene el honor de ser el primer campeón en la historia de la Supercopa de España. Fue en la temporada 1982-83. El equipo txuri-urdin comparecía en el torneo como campeón de su segundo título de Liga y enfrentaba al Real Madrid, que había ganado la Copa del Rey la campaña anterior. La Supercopa se retomaba con el formato de la Copa Eva Duarte de los años 50, con partidos de ida y vuelta, y se jugó entre octubre y diciembre. La ida se disputó en Madrid el 13 de octubre, con la victoria Del Real Madrid por la mínima (1-0). Y la vuelta se jugó el 28 de diciembre de 1982 en el desaparecido Atotxa, lleno para la ocasión. Hasta el descanso no llegó el 1-0 para empatar la final, y en la segunda parte llegó la locura, con otros tres goles y un penalti parado por el mítico Arconada. De esta manera, la Real se convertía en el primer club que inscribía su nombre en el palmarés del torneo. Esa Supercopa de 1982-83 es la única vez en la que la Real ha participado en el torneo, a pesar de que lo podía haber hecho en una segunda ocasión. El club realista ganó la Copa del Rey en 1987, y eso le daba derecho la siguiente temporada, 87-88, a jugar la Supercopa contra el Campeón de Liga, el Real Madrid. Pero igual que ocurrió en la campaña anterior, la Supercopa no se jugó porque la entidad txuri-urdin y el club blanco no llegaron a un acuerdo en las fechas para la disputa de los dos partidos del torneo.

ASÍ LLEGA

Ha perdido su solidez defensiva del inicio liguero, pero sigue teniendo mucha pólvora ofensiva

Después de un inicio de temporada sencillamente espectacular, llegando a liderar la clasificación de Primera durante siete jornadas, con un juego que era la envidia de todos y clasificándose de forma brillante en su grupo de la Europa League, da la sensación de que la Real Sociedad llega a su semifinal de la Supercopa en su momento más bajo de forma. Los entrenados por Imanol sólo han ganado dos partidos desde el parón de liga de noviembre, y aterrizará en Córdoba con las primeras dudas en su juego, fruto de los regalos defensivos de sus últimos partidos contra Osasuna y Sevilla. A pesar de que ha merecido mejor suerte en muchos de sus partidos de su mala racha, ahora parece que están atascados en su estilo de juego, provocado también por las bajas de jugadores muy importantes, como Elustondo y David Silva. Ha perdido su solidez defensiva del inicio liguero, pero sigue teniendo mucha pólvora ofensiva, con jugadores que poco a poco se van volviendo a enchufar, como Alexander Isak, Portu y Oyarzabal, que va cogiendo ritmo después de su lesión.

LA ESTRELLA: OYARZABAL

No está como al inicio de Liga, porque la lesión cortó de raíz su espectacular estado de forma, llegando a ser incluso elegido mejor jugador de LaLiga de octubre, y siendo muchas jornadas máximo goleador liguero con 7 tantos. Pero poco a poco va volviendo por sus fueros. En el derbi vasco dio la asistencia de gol a Portu y contra Osasuna dirigió el contragolpe de la gran jugada del empate de Barrenetxea. Es cierto que comparece en la Supercopa después de un partido pobre en Sevilla, pero el capitán de la Real nunca defrauda en las grandes ocasiones. Es el futbolista franquicia de forma indudable de los donostiarras, ha e dalo por banda o por dentro, compite siempre, llega a posiciones de gol y aporta en tareas defensivas. Es un jugador fundamental para Imanol, infalible desde los once metros, una suerte que puede ser decisiva en un torneo como la Supercopa. Ante la casi segura ausencia de David Silva, el eibarrés deberá liderar el ataque de la Real Sociedad. Su participación se antoja crucial, en la elaboración en los metros finales como en posiciones de remate. Oyarzabal es el alma de la Real, y cada vez está más enchufado.

Agustín Martín

Por

La Supercopa de España es un trofeo ‘joven’. Nacida en 1982, días después de que se celebrase la final del Mundial de España, su gran impulsor fue Josep Lluis Núñez, el entonces presidente del Barcelona. El principal motivo fue el económico: una nueva competición, enfrentando al campeón de Liga y al campeón de Copa (entonces tenía un gran prestigio y reconocimiento: el equipo ganador participaba en la Recopa de Europa), más público asistente, más ingresos… La idea le surgió justo en una época en la que el Real Madrid (dirigido por Luis de Carlos) intentaba superar la falta de títulos (las Ligas se iban al Norte, a San Sebastián y a Bilbao), mientras que los azulgrana disponían en su plantilla a jugadores como Maradona y Schuster, la crème de la crème de por entonces. La Federación dio el visto bueno al nuevo torneo (se llevaba un bien pellizco económico) y la competición se puso en marcha: era una final a doble partido, primero se jugaba en el campo del campeón de Copa, para que posteriormente, el campeón de Liga acogiese el encuentro definitivo. Real Sociedad, como campeón de Liga, y Real Madrid, como campeón de Copa, fueron los primeros equipos en disputar la primera edición de la Supercopa de España, siendo los donostiarras los primeros vencedores.

en 1936 se aprobó por parte de la FEF un enfrentamiento entre el campeón de Liga y el campeón de Copa, pero el estallido de la Guerra Civil lo impidió

Sin embargo, lo que parecía una nueva competición ya había tenido sus precedentes. Sin ir más lejos, en 1936 se aprobó por parte de la FEF un enfrentamiento entre el campeón de Liga y el campeón de Copa, pero el estallido de la Guerra Civil lo impidió. Al término de la misma, se disputó la Copa de Campeones: era el mismo torneo, de carácter amistoso, y que en la única edición que se celebró tuvo al Atlético Aviación como ganador. Años después, en 1946, y debido a una gestión del Cónsul de Argentina en Barcelona se disputó la Copa de Oro ‘Argentina’. Organizada por la Federación Catalana con ayuda de la colonia argentina en la Ciudad Condal, enfrentó al Barcelona y al Athletic Club. Los ingresos generados fueron repartidos entre los hospitales barceloneses y bilbaínos. Al año siguiente, 1947, ya con el nombre de Copa Eva Duarte, y bajo el auspicio de la Federación Española, el campeón de Liga y el campeón de Copa se enfrentaban entre sí. Esa competición duraría hasta 1953… hasta que Núñez la recuperó para las competiciones nacionales.



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